Búsqueda de fragancias que caracolean en el tiempo de sonrisas que anidan esperanzas...del lenguaje que dé solidez al verso y la prosa...de entregas, silencios y de una mística en la belleza, que resuman dignidad y respeto a la palabra.

Beatriz Mattar de Vergara

martes, 25 de octubre de 2016

Laura Estela León



Valle serrano
Bello atardecer invernal.
Los árboles despojados de verdes
contemplan el cielo pintado
por las manos traviesas del viento.
Quietud, silencio...
silencio rumoroso
- gran espacio - 
cuando ... como emergido
irrumpe un brioso
caballo blanco.
El valle serrano 
va llenándose de vida.

                            Laura



Breve
Breve el suspiro
con sabor salado.
Breve la brisa 
donde en los rosales
se perla el rocío.
Breve los instantes
- éxtasis y plenitud... 
                                  del amor.
Breve el silencio
- dádiva - del universo sideral.
Breve el apuro
astillando sueños.
Breve el grito de dolor
que da la vida.
Larga la vida para la soberbia y la envidia.
Breve el tiempo para dar sin mirar.
Breve, muy breve
... para la humildad.
                                     
           Laura



miércoles, 19 de octubre de 2016

Ester Cerino


         DONDE LA LUJURIA ES VERDE

         En tierras de Tiquicia, refugio inagotable de vida, la abundancia y los excesos sensoriales se tiñen de colores.
Costa Rica es un país donde la exuberancia de su naturaleza y la diversidad de sus paisajes son una incitación permanente para alabar al Creador.
         Los retumbos de sus volcanes, la calidez de sus playas, el sonido de ríos y cascadas y las incontables formas de vida conforman un paisaje idílico, de ensoñaciones románticas y mágicas.
         Caminar por los senderos de la selva borra el tiempo, detiene toda rutina y crea en el alma un estado de embriaguez único y sanador de los dolores y heridas ocasionados por el vivir.
         El equilibrio y la armonía de la naturaleza nos lleva a pensar nuestra existencia desde otra dimensión. Una dimensión donde hasta la muerte alimenta, sustenta y sostiene el inicio de una nueva vida.
         Es un lugar donde la lujuria es verde.
         Los sentidos se exacerban en el bosque nuboso, universo misterioso donde la flora tapiza los refugios cálidos y protectores de la espesura selvática.
         Matices de verde se expanden por el paisaje, con distintas texturas, dimensiones y formas. Musgos y epífitas cubren el sendero y los troncos de especies vegetales que superan los treinta metros de altura.
         Deslumbrantes helechos arbóreos de erguidos estípites, en cuyo extremo nacen las grandes hojas y gruesos báculos espiralados, sorprenden asomándose entre la tupida vegetación.
         Una corona de nubes permanentes, oculta el dosel vegetal. Si el caminante se detiene unos instantes, puede escuchar el suave sonido de las gotas de agua que nacen en las nubes y se deslizan por el follaje.
         Hongos blancos, rojos, anaranjados y ocres, como esferas perladas o como ornamentos ondulados, semejan el ropaje de un hada escondida en la oquedad húmeda y tenebrosa que, en su huida presurosa, no advierte que los volados de su vestido quedaron atrapados entre las patas peludas de una tarántula.
         Mariposas multicolores pululan por los senderos, pequeñas, suaves, buscando libar el néctar de las flores que se esconden en los recovecos formados por raíces aéreas y especies trepadoras.
         Por puentes colgantes se atraviesa la maraña de las copas de los árboles y al llegar otra vez a sendero firme, cambian las notas musicales. Ahora es el río rebulléndose entre las piedras de su lecho. Hay orquídeas y bromelias. Destaca un anturio rojo, como corazón sangrante.
         ¡Vida! Es el bosque nuboso costarricense. Sonidos, aromas y colores. La guaria morada y el canto del yigüirro. Passifloras multicolores se asoman aquí y allá mostrando en pétalos y estambres los estigmas de la Pasión de Nuestro Señor como presencia terrenal del Hacedor de la vida. Costa Rica es, como lo expresa el saludo coloquial de sus habitantes…

¡PURA VIDA!
Ester Cerino

San Francisco, 20 de agosto de 2016






miércoles, 28 de septiembre de 2016

Inés Quilez de Monge


HOMBRES DE CAMPO

Bajo la enramada de la vieja casa
descansan los hombres tras ardua jornada.
Ojos entornados para ver distancias,
aspiran el áspero olor a tormenta.
El cielo oscurece, las ramas se agitan
nubes andariegas apuran su marcha.
Se mecen, danzan, empujan ufanas
brillan los relámpagos fugaces estallan.
Ya el viento arremete, sonido a metralla.
Hombres que mantienen sus miradas altas
saben lo que esperan, las tristes simientes
bajo tierra seca con ansias de agua.
¡Benditas las gotas! ¡Bendita la lluvia!
Resuenan los techos con blanca frescura.
Pava y mate en manos, compañeros fieles.
Brasero al rojo calor de las llamas,
calidez del humo en busca de aire.
Lluvia cantarina cual dulce cascada.
La tierra agradece con brunas palabras.
Semillas sedientas absorben el agua.
Hombre de campo es ésta tu paga.
Plantas arrogantes y espigas doradas.
Será suave el gusto a uvas maduras
del vino que bese las secas gargantas.
Tierno y dorado el pan en las mesas,
como en los altares oraciones sacras.
Hombre campesino, seguirá tu esfuerzo,
en arduas tareas y jornadas largas….

Inés Quilez de Monge

Primer Premio Categoría “D” (Mayores)
Undécimo Certamen Literario Regional
“…Arrojando Palabras al Cielo…”
Biblioteca Popular “Walter Gúnziger”
Matilde (Santa Fe), Septiembre de 2016






Beatriz devuelve a Myriam el mando del taller…


Alguien dijo que Neruda es el Pacífico, el Atlántico y el Mediterráneo. Myriam es América y Europa. Con motivo de su regreso, hago entrega de este bastón (obra de la Flia. Quilez – Monge) que para mí no es símbolo de autoridad, sino la síntesis de mi responsabilidad durante los encuentros con un grupo humano especial, me animo a decir.
Supo esmerarse, lucirse en Certámenes, ser generoso en las respuestas a mis iniciativas.
Todo permitió notar el deseo de superación que alienta el caminar en el mundo de las letras.
Gracias Letras y Sonidos.
Myriam, mi tarea queda en tus manos.

Beatriz Mattar de Vergara









Jorge Emilio Bossa


EL VOLCÁN

El volcán hunde su silueta en la noche.
Es una daga roma que no quiere lastimarla.
Y le cuenta sus secretos a la luna,
a quien usa como almohada.
Le habla de unos dioses de fuego
que habitan lo más hondo de sus entrañas
y quieren vomitar toda su furia
y hacerla estallar en su garganta.
Esa ira feroz es contra el hombre,
quien la piel del planeta maltrata,
y su paso por ella es más nocivo
que un ardiente río de lava.

Pero él no quiere ser mensajero
de los dioses y su saña.
Se niega a ser un Krakatoa
o el Vesubio que Pompeya arrasara.
No desea emular a los humanos
y al mundo escaldarle la cara
y se guarda el fuego en su interior.
El volcán no sabe de venganzas.
Él no quiere mancillar con cenizas
a esa luna inmaculada.
Solo quiere susurrarle cada noche
unos versos de amor y esperanza.

Jorge Emilio Bossa

Mención Género Poesía
15º Concurso Literario Nacional
Asociación Civil Arte y Cultura de Merlo
San Antonio de Padua (Bs. As.), Agosto de 2016



viernes, 15 de julio de 2016

Inés María Quilez


TE RECUERDO PADRE

“La Veloce” se llamaba el barco aquel que te trajo,
siendo aún niño, desde tu querida España.
En la bonita Valencia, se abrieron tus ojos mansos.
Una madre temerosa de la guerra  amenazante,
un padre que con valor, con espíritu templado,
decididos a emigrar, uniendo amor con pesares.
El mar arrulló las penas, el sol entibió las almas
un país los recibía, gran potencia se insinuaba.
Arrojaron las semillas en profundos surcos yermos,
las regaron con sudores de tremebundos veranos,
y lágrimas de tormentos en las noches  de nostalgias.
Cuánto arrojo, cuántos días en extensiones de campo.
Matorrales, paja brava, tierras inhóspitas crueles,
ellos nunca se arredraron, invocaron al Señor
con suplicantes plegarias.
Inefables esperanzas, arraigaron en sus almas
de ver campiñas muy verdes, flores y espigas doradas.
Aun te veo padre mío con tus ropas empolvadas,
cuando volvías del campo, tras una larga jornada,
conjugaban tus esfuerzos, con mi bella tierna infancia.
No fueron vanos ejemplos, quedó tu ruta marcada.
Tu generoso legado de honestidad y trabajo
cual bendición has dejado.
Gracias por siempre te digo. ¡Te dice gracias mi Patria!

Inés María Quilez



jueves, 7 de julio de 2016

Bicentenario


Festejos por el Bicentenario de la Independencia Argentina en "Letras y Sonidos"...