Coordinadora: Myriam Lucía Taverna - Madrina: Beatriz Mattar de Vergara - Sede: Centro Cultural San Francisco
Búsqueda de fragancias que caracolean en el tiempo de sonrisas que anidan esperanzas...del lenguaje que dé solidez al verso y la prosa...de entregas, silencios y de una mística en la belleza, que resuman dignidad y respeto a la palabra.
Beatriz Mattar de Vergara
Beatriz Mattar de Vergara
domingo, 14 de diciembre de 2014
miércoles, 10 de diciembre de 2014
domingo, 30 de noviembre de 2014
"Vidas ajenas"
Presentación del libro "Vidas ajenas", de Myriam Lucía Taverna, en La Casa de Los Artistas (28 de Noviembre de 2014)...
Ronda de imágenes en un atardecer de primavera.
Colores y fragancias unidos en la canción generosa del
tiempo.
Y… entre ellos, las palabras con sus giros y vuelos, las que
ríen y lloran…
Las que surcan el corazón del escritor para permitirle
creaciones nuevas.
Hoy, Myriam, la del silencio, la que descubrió la riqueza de
nuestra lengua y su dimensión…
La que encontró en la palabra, su estrella para el verso y la
prosa, a su vez conducta y mirada noble.
Todo, le permite imprimir un paso más en su quehacer literario
a través de la novela “Vidas ajenas”.
Es una entrega que vivencia amor a las letras. Diez años de
trabajo junto a nosotros, en el Taller Leopoldo Lugones más los que llevamos en
esta casa, tan generosa por lo que nos ofrece, lo evidencian.
Gracias Myriam por tu dedicación, por tu sencillez y por esa
mano que tienes siempre tendida para el “si me necesitas, estoy”.
Que “Vidas ajenas” siembre entusiasmo y dé
riqueza a nuestra cultura. San Francisco necesita escritores de tu nivel.
Las imágenes de este atardecer te esperaban… ya están en tu
corazón.
BEATRIZ
jueves, 27 de noviembre de 2014
Cierre de Actividades 2014
FINALIZACIÓN DE ACTIVIDADES EN EL TALLER LITERARIO “LETRAS Y SONIDOS” AÑO 2014
Hay lugares que con sólo atravesar sus umbrales
“…nos invitan a viajar por
otras zonas,
nos hacen recorrer toda la
magia”
Hamlet Lima Quintana
La
magia… ella habita en el Taller Literario, se nutre de palabras, de voces, de
luz, en esa atmósfera alada. Reinicié el Taller hace unos escasos cuatro meses.
Otro nombre, “Letras y Sonidos”, otra Coordinadora, Myriam, gran amiga y la
presencia de la ex Coordinadora, la querida Beatriz. Con ellas y los compañeros
de siempre, volví a bracear en ese mar de sentimientos acogedores, a
considerarme protagonista, a sondear con la imaginación los caminos en pos de
la prosa y la poesía, que desde siempre
llevo bajo la piel.
Es
realmente un espacio inspirador, formador e informador, se analizan obras y
autores, se nos da las herramientas para la confección de los trabajos, nos
enriquecemos con la lectura de otras tareas sobre un mismo tema escogido. Se intercambian ideas, nos expresamos y
discutimos en completa libertad.
Cada
clase, en un ambiente cordial, compartiendo un rico té con masas, transcurre entre musas y duendes, gorjeos de
pájaros, color y belleza en las obras de Luis, guía y asesoramiento de parte de
Myriam y Beatriz, y a todo, se suma la alegría, la diligencia y el regalo
musical de Franco. La Casa
de Los Artistas se carga de espiritualidad, el encuentro avanza y el
compañerismo fluye a través de la palabra, la palabra encantada, que nos
acerca.
María
Teresa Pavía De Picco
FIN DEL CICLO 2014
Estamos
próximos a terminar un año más, y con él finaliza también el ciclo de reuniones
Literarias de Nuestro Querido Taller. Podemos llamarlas “reuniones literarias”,
pero más acorde a la realidad sería que las llamáramos reuniones de Letras y
amistad. En cada uno de nuestros encuentros, tuve la oportunidad de dialogar
con todos los participantes y por medio de sus palabras o escritos logré
conocer sus almas, las que desnudamos en cada narración, o en cada poesía.
Cada
uno de nosotros disfrutamos ese don maravilloso de escribir, de volcar sobre un papel nuestras emociones,
sentimientos y pareceres, con las palabras más bonitas que encontremos.
Aquellas
palabras que ensambladas unas a otras,
den a quien las lea o las escuche cierta paz interior, tal vez emoción o si
fuera posible, un trocito de felicidad.
Como
suelen decir los sociólogos, en este lugar existen debates, pero nunca
enfrentamientos personales; existen críticas sanas, pero nunca
descalificaciones.
No
se si hemos progresado en la maneras de expresarnos en nuestros escritos, pero
sí se que año a año nos sentimos más hermanados y gustosos de compartir esos
momentos tan gratos que juntos vivimos.
A
veces, los que concursamos en Certámenes Literarios obtenemos alguna
distinción, ya sea un diploma, una medalla o una plaqueta, lo cual nos agrada
muchísimo y nos brindan un momento de plena alegría.
Pero
el Trofeo supremo que nos otorga la vida, y que perdura más tiempo en nuestras
almas, es haber cosechado amigos de verdad, que nos apoyan, nos brindan su
colaboración y contienen en nuestras desventuras. Ese preciado Trofeo, junto a
todos Uds., yo... ¡LO GANÉ!
¡MUCHAS
GRACIAS AMIGOS!
Inés
Quilez de Monge
Atrás: Jorge Emilio Bossa, Myriam Graciela Pesassi, Inés María Quilez de Monge, María Teresa Pavía de Picco y María Elisabeth Noria Martínez. Adelante: Beatriz Mattar de Vergara (Madrina del taller), Rafaela Teresita Fava de Maggi, Adriana Mónica Roelofs, Raquel Bussi de Bruera, Myriam Lucía Taverna (Coordinadora del taller), Alma Carrión de Dal Bó, Celina Giay y Raúl Rodríguez Olezza.
lunes, 10 de noviembre de 2014
Jorge Emilio Bossa
PRESAGIO
Mientras la noche avanza sobre la ciudad, el
salón abrevia sus luminarias. Las mismas dan paso a aquellas que acompañan a
los dulces rezongos de un acordeón. Es el acordeón de Alberto, “el gringo” como
todos lo conocen. Alberto luce entre sus manos el viejo instrumento que le
regaló su padre, un inmigrante italiano instalado a principios del siglo pasado
en una colonia agrícola de Santa Fe.
Cuando
“el gringo” descubrió la vocación por la música, su progenitor le compró el
acordeón. Luego, con un puñado de amigos, armó una orquesta característica. Así
comenzó su carrera profesional. Unas décadas después, con las innovaciones del
espectáculo, el grupo se disolvió. Al poco tiempo, gracias a su experiencia,
Alberto fue contratado por una incipiente banda de cumbia santafecina. Ahora es
director y alma del conjunto.
La gente se abarrota frente al escenario. A
los sones del acordeón le siguen los repiques de la percusión. Así, uno a uno,
los músicos despiertan a los instrumentos de su letargo. Los pies en la pista
comienzan a chasquear al ritmo de la cumbia y su seducción. La banda ya
despliega su estilo tropical y un joven cantante arranca suspiros entre las
damas. Las románticas canciones se adueñan del recinto y de las pulsaciones de
más de un corazón.
“El
gringo” se crió en el campo mientras escuchaba la radio de la ciudad. Allí la
música mitigaba su soledad. El silencio se rompía con los acordes de un tango,
un chamamé, un pasodoble… De todos los ritmos algo aprendió y algo aplicó a su
actividad. Hoy su aporte es fundamental en los shows. Pese a su larga edad no
tiene pensado retirarse.
Alberto resalta entre tanta lozanía. Su pelo
cano contrasta con su colorida camisa y el rojo instrumento. El pulmón del
mismo se contrae y dilata dentro de su tórax de madera, mientras los dedos del
artista pasean sobre la botonera y el teclado. De pronto, el acordeón emite una
nota ajena a la partitura de la cumbia. Los demás músicos miran de reojo al
“gringo”, extrañados por su yerro. Atónitos observan cómo voltea su cabeza
hacia atrás, sobre el respaldo de la silla. La mano derecha del artista es una
araña inerte sobre la blanca dentadura del instrumento. La cumbia se detiene
abruptamente. El público vuelve a abarrotarse frente al tablado.
Alberto
siempre comenta, en tono de broma, que lo van a bajar del escenario “con los
pies para adelante”.
El presagio se cumple. El fuelle del
acordeón dibuja una amarga sonrisa…
Jorge Emilio Bossa
Mención Jurado Género Prosa
Concurso Literario “Premios
Farfalla”
Familia Trentina de Rafaela
Tema: El acordeón
Rafaela (Sta. Fe), Noviembre
de 2014
domingo, 9 de noviembre de 2014
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